“Una conversación infinita: cinco músicos que reinventan el jazz argentino desde la curiosidad y la amistad creativa"
Hay encuentros que se sostienen en el tiempo como un diálogo permanente. Gillespi y Álvaro Torres llevan más de dos décadas construyendo una complicidad sonora que se renueva en cada proyecto. Este viernes llegan a Artlab con un concierto que refleja esa madurez compartida y, al mismo tiempo, la inquietud de seguir explorando nuevos territorios.
Encontra las entradas de esta edición de Artlab en vivo en este link.

Gillespi nació en Buenos Aires, una ciudad atravesada por el jazz, el tango y el rock. Trompetista de formación, pero también guitarrista, bajista y conductor radial, desarrolló una trayectoria marcada por la búsqueda constante. Su obra se mueve entre la tradición y la experimentación, incorporando distintos instrumentos y lenguajes en un universo donde cada timbre encuentra su lugar.
Álvaro Torres, de La Plata, encontró en el piano su principal espacio de exploración. Su formación académica convive con una curiosidad permanente que lo llevó a incorporar sintetizadores, texturas digitales y nuevas herramientas de composición. En su música dialogan la tradición jazzística, la improvisación y las posibilidades que ofrece la tecnología contemporánea.
Juntos recorrieron escenarios y festivales con una premisa común: expandir el formato. La sociedad musical entre ambos comenzó hace más de dos décadas, cuando Álvaro Torres se incorporó como pianista y tecladista de la banda estable de Gillespi. Desde entonces compartieron cientos de conciertos, desarrollando una afinidad musical que recién en los últimos años encontró un nuevo desafío: componer un disco en verdadera coautoría. Ellos mismos describen ese proceso como una especie de «laboratorio artesanal»: probaban una idea, grababan una capa, descubrían que «faltaba una guitarrita» o algún sonido más, y volvían a construir cada tema pieza por pieza. En lugar de convocar a otros músicos para el estudio, prefirieron grabar casi todos los instrumentos ellos mismos, ampliando el concepto de dúo hasta convertirlo en una pequeña orquesta creada entre los dos.
En su último álbum, FORMA, decidieron asumir ellos mismos la totalidad de la construcción sonora, dando lugar a un «dúo ampliado» donde piano, trompeta, guitarras, sintetizadores y capas electrónicas conviven en una arquitectura musical propia. El álbum incluye siete composiciones originales y una versión de Spinetta como homenaje y conexión con la tradición del rock argentino. Pero en vivo, la propuesta se expande aún más: el grupo se presenta como quinteto junto a Leo Tegli (guitarra eléctrica), Andrés Pellican (bajo eléctrico) y Tomás Babjaczuk (batería), conformando una formación que potencia la energía colectiva y abre nuevas dimensiones sonoras.
Editado por el sello Club del Disco, el proyecto amplía este recorrido más allá de las fronteras locales, con circulación en distintos países y una obra que dialoga con la escena musical contemporánea, donde las influencias conviven con naturalidad y los límites estéticos son cada vez más permeables.
Más que responder a un género, Gillespi y Torres construyen un lenguaje propio. Su música es el resultado de una amistad creativa sostenida por la curiosidad y el deseo permanente de explorar nuevas posibilidades sonoras. Con su espíritu de laboratorio cultural, Artlab se convierte en el escenario ideal para compartir esa búsqueda.









