"Habitar los silencios es la forma más pura de hacer sonar el instrumento, mientras la música y la libertad del lienzo se entrelazan en una misma búsqueda expresiva."
Donde la escucha atenta y la agudeza plástica se cruzan con la tradición académica del piano, la obra de Flores Babusci encuentra su verdadero territorio. En su propuesta conviven dos universos: al piano se presenta desde una sólida formación clásica, mientras que en su faceta visual abraza la exploración actual y el riesgo. Pianista, compositora y artista plástica, su propuesta artística habita un espacio donde el minimalismo, los paisajes sonoros y el rigor formal convergen bajo una misma sensibilidad táctil. Formada junto al círculo de maestros que estructuraron su búsqueda estética —como Ulises Conti, Gustavo Pires, Alan Kwiek, Daniel Zuker y Laura Novoa—, y con un rol activo en la curaduría independiente como cofundadora del sello Clara Records y creadora del ciclo NOCTURNOS, la artista ha construido una poética centrada en la suspensión y el detalle. En su recorrido, dio clases en un colegio durante ocho años; hoy mantiene vivo su pulso vital a través de un fuerte compromiso con el trabajo social y su infatigable labor creativa.
Este próximo miércoles 29 de julio, su universo sonoro desembarcará en la sala HiFi de Artlab para una fecha que promueve el encuentro cercano y la atención plena que definen los ciclos de conciertos. Entradas en este link.
El piano extendido
El recorrido musical de Babusci posee un origen singular y completamente intuitivo: comenzó a tocar casi por azar cuando un amigo le ofreció un piano asegurándole que se trataba de un instrumento de percusión. «Llevatelo. Tocá todos los días. Me lo pagas como puedas», recuerda que le dijeron, lo que la impulsó a dar sus primeros pasos de forma autodidacta para luego perfeccionar su técnica y profundizar su camino junto a destacados maestros.
Su discografía refleja esa búsqueda incesante donde el minimalismo acústico dialoga con la penumbra. En piezas fundamentales de su catálogo como su anterior disco Aurora o en su aclamado trabajo junto al violonchelo en el álbum Burma, la compositora despoja al material armónico de artificios innecesarios para trabajar con notas suspendidas, la resonancia y la arquitectura del silencio. No obstante, esa misma lógica de síntesis y búsqueda de lo esencial se extiende de manera orgánica a su sensibilidad artística en general.
Arte, tecnología y la libertad del lienzo
Esa misma inquietud por la esencia se despliega en su rol como artista visual. Su proceso creativo abraza la experimentación y el riesgo al trascender el plano bidimensional, tal como se vio en sus cruces con el bordado, donde las tramas textiles salen hacia afuera y cobran volumen al ser colgadas como piezas corpóreas que dialogan permanentemente con el espacio arquitectónico
Consultada sobre el cruce entre arte y tecnología, la artista señala: «Como se acompañan mejor, es una herramienta más que permite al artista expandir su concepto». Para ella, la tecnología no desnaturaliza la creación, sino que amplía sus márgenes expresivos manteniendo vivo el concepto de expansión artística. En esa misma línea, al reflexionar sobre la función del arte y el supuesto valor que lo artístico podría perder frente a la intervención tecnológica, su postura es liberadora: «Mientras que te sacuda el alma, mientras que te genere algo en las emociones, bueno o malo, ya es válido».
Paisajes inmersivos en HiFi
La llegada de Babusci al ciclo de conciertos de Artlab encuentra un marco idóneo en la sala, diseñada precisamente para potenciar las sutilezas acústicas y la escucha atenta para este tipo de propuestas. En esta oportunidad, la presentación girará en torno a su último álbum, Burma, una obra que lleva la intimidad instrumental a otra escala, haciendo que los detalles más sutiles cobren cuerpo y volumen. Lejos de la lógica pasiva del auditorio tradicional, la experiencia invita a una vivencia envolvente y profunda. El cruce entre su formación clásica y su sensibilidad visual dota a sus directos de una intensidad física, donde el sonido dialoga de cerca con el espacio.
En definitiva, la obra de Flores Babusci nos recuerda que la música contemporánea también puede construirse desde la escucha atenta, los espacios de comunión y la belleza de lo mínimo.




