“La comunidad audiófila crece y habla un mismo idioma, el de la emocionalidad.”
La escucha atenta devuelve a la música su valor primordial: el tiempo y el detalle. Melómano desde los ocho años y licenciado en Comunicación Social por la Universidad del Salvador, DJ Pol (Pablo Martín) ha construido una trayectoria donde la pasión por el sonido se cruza con el oficio de comunicar. Tras su paso por la radio junto a destacadas figuras del medio, el selector traslada ahora aquel espíritu de estudio cálido e íntimo hacia el formato presencial, combinando investigación previa y curaduría para transmitir un concepto claro a través de las canciones.
En esta oportunidad, nos sorprende con una nueva narrativa. El próximo jueves 20, DJ Pol nos invita a un viaje a través de las décadas de la música que recorre desde los años 60 hasta el 2010 inclusive, seleccionando tres canciones fundamentales de cada período como hilo conductor de un camino conceptual sonoro donde las mismas se unen por su textura, sus historias en común y la riqueza de sonidos para disfrutar del arte y del encuentro. La música encuentra en los ciclos de escucha un espacio donde la pausa y la atención recuperan un protagonismo absoluto, invitándonos a sumergirnos en texturas y relatos que conectan distintas épocas con una sensibilidad única.
Los tickets para la escucha guiada de DJ Pol se encuentran disponibles en este link.

Tender puentes sonoros
En la previa de este nuevo recorrido por décadas, el curador adelanta que la selección busca priorizar aquellas piezas que marcaron un hito profundo dentro de la cultura contemporánea. “Escucharemos grandes artistas en sus mejores momentos y navegaremos por distintos estados de ánimo, canciones desgarradoras y también festivas”, detalla sobre una columna vertebral pensada para sorprender a todos. El viaje combina la familiaridad de los grandes clásicos con la frescura del descubrimiento: “Hits hiper reconocidos que conviven con algunos B-sides para descubrir. Siempre la prioridad son temas que tienen mucho para aportar desde sus historias y desde la riqueza de sus grabaciones”.
Comunicación, empatía y la alquimia del momento
La sólida formación académica y el recorrido radial de DJ Pol se transforman en una herramienta fundamental a la hora de traducir conceptos abstractos en experiencias sensoriales tangibles. Narrar sin palabras exige una lectura fina de la energía compartida.
Para lograr esa conexión profunda con quienes vienen, la clave reside en habitar los temas desde la autenticidad y el compromiso emocional con cada obra elegida. “Creo que un selector debe transmitir emociones propias y genuinas para lograr empatía en su audiencia, ya sea desde una escucha guiada o en un set bailable para mil personas”, reflexiona, marcando el tono de su oficio. A su vez, reconoce que si bien la potencia reside en las pistas, la actitud en escena es el lazo definitivo: “Muchas de las sensaciones claramente las generan per se las canciones, pero si uno logra gestualmente vibrar el tema, el público se contagia aún más con la propuesta”.
La comunidad audiófila y el refugio de la sensibilidad
Frente a la vorágine cotidiana, detenerse a escuchar en comunidad se resignifica como un acto de unión. El sonido de alta fidelidad actúa como un catalizador de vivencias donde cada oyente atraviesa un tránsito íntimo pero compartido en simultáneo con el resto de la sala.
Esa experiencia colectiva de atención plena despliega un abanico inagotable de reacciones que demuestran el poder transformador del arte sonoro. “La música tiene, como pocos artes, una capacidad extraordinaria de movilizar emociones”, señala con entusiasmo, mientras enumera el mapa de sensaciones que sobrevuelan la sala: “El público en las escuchas baila, cierra los ojos, vuela, recuerda, vibra, se sumerge en cada instrumento, interpreta la letra como nunca antes, aplaude, llora, ríe y se abraza. A veces parece increíble que eso suceda, pero así es”. Es allí donde se consolida un verdadero lenguaje común: “La comunidad audiófila crece y habla un mismo idioma, el de la emocionalidad. ¡Es para destacar que muchos tienen asistencia perfecta a todos los episodios!”.
Un vínculo generacional que trasciende el tiempo
La capacidad de las melodías para suspender las diferencias y fundir distintas edades en una misma sintonía constituye uno de los mayores logros de estos encuentros. El ritual de compartir una escucha de alta fidelidad se convierte, en última instancia, en una experiencia afectiva inolvidable.
Entre las vivencias que deja el ciclo, el cruce familiar es el testimonio más fiel de la vigencia de las grandes obras musicales. DJ Pol comparte sobre el impacto transversal de la propuesta: “Lo que más felicidad me da es que durante todo el ciclo asisten padres con sus hijos adolescentes y disfrutan a la par”. Lejos de las brechas de gustos, los sonidos logran su cometido esencial: “La música tiene esa capacidad maravillosa de cruzar generaciones y unir a todos en la felicidad que genera escuchar una hermosa canción con un equipo de sonido tan espectacular como el de Artlab”.












