Herramientas y consejos para relacionarse más profundamente con la música - Pablo Butelman

Escuchar música parece una actividad simple: le damos play y dejamos que las canciones sucedan. Pero, si prestamos un poco más de atención, una misma canción puede revelar detalles que en una primera escucha pasan completamente desapercibidos.

Un instrumento que aparece detrás de la melodía principal, un sonido que se mueve de un parlante al otro, una variación en la intensidad o una capa que se suma casi imperceptiblemente pueden transformar nuestra manera de percibir un tema que creíamos conocer de memoria.

Entrenar la escucha no significa convertirnos en especialistas ni analizar cada canción como si fuera un ejercicio. Se trata, más bien, de aprender a cambiar el foco y descubrir qué sucede dentro de la música. En esta nota, Pablo Butelman propone algunas herramientas sencillas para hacerlo: prestar atención a otros instrumentos, reconocer el espacio sonoro y observar cómo cambian la dinámica y las texturas. Porque cuanto más aprendemos a escuchar, más cosas aparecen.

1- Cambiar el foco

Si siempre que escuchamos nuestro tema favorito le prestamos atención a la guitarra, ahora vamos a concentrarnos en lo que hace otro instrumento. De esta manera, no sólo escuchamos en detalle un elemento nuevo, sino que vamos generando una base para poder concentrarnos en más de un lugar a la vez.

ejemplo: “The National Anthem” de Radiohead 

(álbum Kid A – 2000)

Esta canción tiene algo muy particular: la línea de bajo se repite durante todo el tema. Por la insistencia y la duración, se convierte en el elemento más presente del tema y es muy normal que nuestra atención se vea secuestrada por esto. Si empezamos a escuchar más allá, nos vamos a dar cuenta de que el tema tiene diferentes partes, aunque que no responde a una estructura con estrofas y estribillos. Podemos diferenciar estas secciones poniendo el foco en lo que pasa cuando canta Thom Yorke y qué pasa cuando no lo está haciendo. Si vamos un poco más a fondo, también podemos escuchar que la melodía que aparece al principio, antes de que Thom empiece a cantar en el minuto 1:36, se repite a partir del minuto 3:33, pero esta vez es tocada y armonizada por varios instrumentos de viento.

ejemplo: “Sueles Dejarme Solo” de Soda Stereo 

(álbum Canción Animal – 1990)

Parte de profundizar la escucha y poner el foco en otro lugar tiene que ver con reconocer diferentes instrumentos dentro de una canción. En este caso hay un doblaje que pasa bastante desapercibido: el riff principal de la guitarra eléctrica está doblado por una guitarra acústica: esto sucede a partir del segundo 0:14.

2 – Identificar el Espacio Sonoro

Es cada vez más usual que escuchemos música con parlantes Bluetooth. Más allá de que es algo práctico, nos vamos alejando no sólo de cómo se pensaron las mezclas de los discos, sino de las sensaciones que genera la espacialización de los instrumentos. Si uno presta atención en un sistema HiFi como el de Artlab, va a poder escuchar muy claramente qué instrumentos están a la derecha, cuáles a la izquierda y qué cosas se mueven de parlante a parlante.

ejemplo: “Let’s Dance” – David Bowie 

(álbum Let’s Dance – 1983)

La guitarra rítmica de la estrofa tiene un delay que se va moviendo de parlante a parlante. Esto se repite durante todas las estrofas y nos puede ayudar a entrenar la escucha. Esto sucede a partir del segundo 0:08. 

ejemplo: “Whole Lotta Love” de Led Zeppelin 

(álbum Led Zeppelin II – 1969)

El riff de guitarra está totalmente paneado a la izquierda y a la derecha se escucha la reverberancia que le fue aplicada. Esto es muy notorio porque arranca en el principio del tema.

3- Reconocer la Dinámica y las Texturas

No toda la música mantiene el mismo nivel de energía o densidad a lo largo de un tema. Prestar atención a las variaciones de volumen (dinámica) y a cómo se van sumando o restando capas de sonido (texturas) nos ayuda a entender una de las maneras en que se puede construir tensión y relajación en una canción.

ejemplo: “A Day in the Life” de The Beatles
(álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band – 1967)

Un ejemplo claro de construcción de textura mediante la acumulación de sonido. Entre las secciones cantadas por John Lennon y Paul McCartney (a partir del minuto 1:45), la banda utiliza una orquesta de 40 músicos instruida para ir desde su nota más baja hasta la más alta en un crescendo. Prestar atención a este pasaje permite escuchar cómo el ruido colectivo y denso funciona como un puente dinámico hacia la siguiente sección.