“El 25 de septiembre, Demi Riquísimo llega a Círculo de Sonido para compartir la cabina con Gonzalo Solimano. Nacido en el Reino Unido, criado en Detroit y radicado en Londres, el DJ y productor detrás de Semi Delicious trabaja en una zona donde house, acid, disco, Italo y breaks pueden convivir dentro de una misma noche. Su visita ofrece también una ocasión para observar algo que suele quedar detrás de la música: qué ocurre con la escucha cuando el cuerpo está en movimiento.

La respuesta empieza por la propia disposición de la sala. En Conciertos y Escuchas HiFi, los cuatro Altec A7 se orientan hacia el público: dos están ubicados a los costados del escenario y otros dos, más atrás. En Círculo de Sonido, estos últimos giran hacia el centro de la pista. Los cuatro parlantes quedan entonces así enfrentados desde distintos puntos y orientados hacia una zona central, donde se instala también la cabina del DJ.

Ese cambio de geometría modifica la relación con el sonido. En lugar de recibirlo desde un mismo plano, el público baila dentro del sistema. Al desplazarse por la pista cambia constantemente su posición respecto de las cuatro fuentes: se acerca a una, se aleja de otra, gira, atraviesa distintas zonas de escucha. La música sigue siendo la misma. El lugar desde donde se la escucha, no.

La disposición busca distribuir la energía sonora en toda la pista y permite encontrar distintos sweet spots: zonas donde la relación entre las fuentes ofrece condiciones especialmente favorables de escucha. La expresión pertenece al vocabulario clásico de la alta fidelidad, aunque acá adquiere una particularidad. A esos puntos se los encuentra bailando.

Los tickets para Circulo de Sonido con Demi Riquisimo se encuentran en este link.

Una pista construida alrededor del sonido

Los Altec A7 “The Voice of the Theatre” son una tecnología histórica —una de las más buscadas por los audiófilos—, desarrollada originalmente para salas cinematográficas y recuperada por Artlab mediante un proceso de restauración y puesta a punto. Pero el sistema que hoy suena en la sala está lejos de ser una reconstrucción de época. Procesamiento digital de la señal, amplificación contemporánea y dos unidades STS de 18 pulgadas dedicadas al refuerzo de bajas frecuencias conviven con las cajas Altec.

El resultado es un sistema híbrido. Hay algo de arqueología tecnológica en recuperar equipos históricos, estudiar sus posibilidades y volver a ponerlos en funcionamiento; y algo de inventiva en hacerlos convivir con herramientas que no existían cuando fueron diseñados. Los A7 funcionan así menos como objetos de colección que como piezas históricas todavía activas: tecnología de otra época sometida a necesidades contemporáneas.

Esa combinación tiene además una dimensión artesanal. Cada caja fue medida en el espacio y sintonizada específicamente; el sistema se calibra, se revisa y se vuelve a ajustar todos los días. El PA funciona también como monitoreo para la cabina, de modo que DJ y público quedan dentro del mismo sistema: una condición técnica que también define la relación entre ambos.

La decisión de mantener un volumen controlado es deliberada. La música conserva presencia física, pero la conversación sigue siendo posible dentro de la pista. La potencia deja de ser una medida suficiente para describir el sistema: importan también la distribución, el detalle, la dinámica y la capacidad de sostener esas condiciones durante varias horas de baile.

Alta fidelidad para bailar

La relación entre alta fidelidad y pista tiene una historia bastante más larga que el interés surgido en la actualidad por listening bars. En el Nueva York de comienzos de los setenta, David Mancuso hizo de The Loft uno de sus laboratorios decisivos. El sistema incorporaba amplificación Mark Levinson, parlantes Klipschorn y componentes audiófilos; la reproducción sonora era parte constitutiva de la fiesta. La reconstrucción del historiador Tim Lawrence permite seguir la relación entre The Loft, su sistema de sonido y el baile: una sala de buena acústica, un piso de madera y un sistema simple, limpio y cálido que no se empujaba mucho más allá de los 100 decibeles.

Paradise Garage (1977–1987), instalado en un antiguo garaje de estacionamiento en King Street, Manhattan, llevó esa relación entre arquitectura y sonido todavía más lejos. Richard Long diseñó el sistema y Al Fierstein trabajó sobre la acústica interior. La documentación de Acoustilog sobre Paradise Garage describe el proyecto como la primera aplicación científica de principios acústicos a un club de baile y registra el uso de herramientas para alinear temporalmente grandes conjuntos de parlantes. El trabajo llegó a presentarse ante la Audio Engineering Society.

Otra genealogía, anterior y nacida lejos de Nueva York, permite ampliar la perspectiva. La cultura de los sound systems jamaiquinos convirtió el equipo de sonido en algo más complejo que un medio de reproducción: ingenieros que diseñaban y ajustaban los equipos, selectors que elegían los discos, MCs y público formaban parte de una misma práctica. En Sonic Bodies, publicado en 2011, Julian Henriques analiza precisamente el sound system en sus dimensiones auditiva, corporal y sociocultural.

Si bien son tres experiencias diferentes, lo que las aproxima es una idea material de la pista: la música que se elige, el sistema que la reproduce y el espacio donde los cuerpos se mueven no son variables independientes. Cada decisión modifica a las otras.

Desde esa perspectiva, un sound system involucra un claro rasgo de invención. Puede incorporar componentes industriales, pero su identidad aparece en la elección de las cajas, su disposición, la amplificación, los cruces, el procesamiento, la acústica y, finalmente, en la música que se decide hacer sonar a través de él. Una pista también se diseña.

El bajo también se escucha con el cuerpo

Hay una dimensión de esa experiencia que puede medirse. En 2022, un equipo encabezado por Daniel J. Cameron publicó en Current Biology el estudio Undetectable very-low frequency sound increases dancing at a live concert, realizado durante un concierto de música electrónica. Parlantes capaces de reproducir frecuencias extremadamente bajas fueron encendidos y apagados en distintos momentos mientras un sistema de captura registraba el movimiento del público. Con las frecuencias VLF presentes, los participantes bailaron más, aunque esas frecuencias estaban por debajo o cerca del umbral de audición consciente; una prueba posterior indicó que no podían detectarlas.

Los investigadores señalan que las frecuencias bajas pueden ser percibidas también por vías vibrotáctiles y vestibulares, además de las auditivas. El estudio permite pensar la pista desde una dimensión estrictamente física: hay frecuencias que el cuerpo registra incluso cuando apenas alcanzan la percepción consciente. Escuchar música para bailar involucra algo más que el oído.

En una pista proyectada desde el sonido, la selección musical completa el dispositivo. La tecnología establece unas condiciones materiales; cada artista las pone a prueba de una manera diferente.

Demi Riquísimo: selección y movimiento

En el marco del décimo aniversario de Artlab, Círculo de Sonido reunió durante 2026 a Henrik Schwarz, Robag Wruhme, Steffi x Virginia, Miroloja y Voigtmann; el 25 de septiembre será el turno de Demi Riquísimo. Carlos Alfonsín, por su parte, sostiene la única residencia del ciclo.

Leída en conjunto, la programación evidencia una red internacional antes que una sucesión de invitados. Reúne artistas de distintas generaciones y escenas, vinculados por la selección, los sellos, los clubes y una atención particular al sonido. Desde Buenos Aires, Artlab forma parte de esa circulación y funciona como uno de sus nodos en el Cono Sur. En el contexto de Artlab 10 años, esa red se hace especialmente visible.

Demi Riquísimo llega a Círculo de Sonido con un lenguaje amplio. Desde 2019 desarrolló alrededor de Semi Delicious un catálogo que se mueve entre el house, el acid, el disco, el Italo y los breaks. Como DJ pasó por Glastonbury, Lost Village, Gottwood, Circoloco en DC-10 y fabric, además de realizar giras por Estados Unidos y Australasia. Sus sesiones llegaron a BBC Radio, HÖR, Phonica y The Lab de Mixmag, y en 2024 fue nominado como Breakthrough DJ en los DJ Mag Best of British. En paralelo, Semi Delicious creció como sello y plataforma de fiestas, con artistas de distintas escenas de la electrónica británica y europea.

Su actividad de 2026 permite seguir ese movimiento desde los discos. En enero reunió en 7 Years of Semi Delicious siete producciones propias que hasta entonces habían circulado únicamente en vinilo. Riquísimo presenta esa selección como un registro de la evolución del sonido del sello y de su propio desarrollo como artista. En junio publicó junto a Clint Soft Landing, cuatro tracks entre el house, el acid, los breaks, el disco, el electro y el Italo. El lanzamiento apareció como SEMID027, una cifra que también da una medida del crecimiento de Semi Delicious desde su creación.

El 25 de septiembre, Demi Riquísimo compartirá la cabina con Gonzalo Solimano. Hasta ese momento, casi todo puede prepararse: la posición de los parlantes, la calibración del sistema, los niveles, la acústica de la sala. Después empieza otra cosa. Demi tendrá delante una pista delimitada por cuatro Altec A7, varias horas de cabina y un repertorio capaz de relacionar géneros y épocas. Cada elección modificará la siguiente y también la manera en que ese público se desplazará dentro del sonido. Esa parte de la noche todavía no existe.