"Hay algo de toda esa abundancia de cruces de estímulos sensoriales, casi sinestésicos, que no logran anular lo perceptivo, el aspecto fenomenológico de la contemplación"
En un mundo que naturaliza el exceso de información y celebra la copia del símbolo, su trabajo audiovisual propone detenerse, reducir y escuchar. Influenciado por la escuela oriental y por una larga relación con Japón, su mirada se mueve entre el desborde tecnológico y el minimalismo como ética estética. En esta conversación, Fernando Molina recorre su vínculo con la escena internacional, su paso por Tokio y el presente de CLONAN, una performance que convierte la catástrofe en sátira elegante. Esta se lleva a cabo el 20 de febrero en el marco de una serie de actividades de MUTEK.AR. Los tickets se encuentran disponibles en este link.

¿Cómo llegaste a entablar vínculo con el ciclo audiovisual Public Visuals? ¿Qué rol cumple en el circuito local?
Fué a través de redes sociales y colegas que viven en New York en 2019; todo empezó allí y ese año. Con Toru Izumida, el creador de Public Visuals, establecimos una relación de amistad y respeto mutuo en base a la producción Audiovisual de ambos, y me invitó a participar de la tercera edición en ese mismo año. Durante y post pandemia junto a él y la gente de Testu Collective, fuimos co creadores de varios encuentros/festivales que se realizaron en New York, Los Ángeles y San Francisco. El ánimo de estos encuentros siempre estuvo basado en el desarrollo y la experimentación electrónica tanto digital como analógica. Hoy por hoy puedo decir que esos primeros años fueron un semillero de artistas que actualmente, y de a poco, están delineando un panorama y una escena presente e influyente.
¿Qué diferencias notaste entre presentar tu trabajo en Japón y hacerlo en Latinoamérica o Europa?
Japón es críptico. Es un sistema aislado y singular, más allá de la mirada universalista de sus artistas. Particularmente, para presentar allá CIFRA mi obra AV, solicité la colaboración vocal de María Takeuchi (aka Ému Audiovisual) una persona de un talento sonoro y visual increíbles, para que traduzca y grabe las citas de datos de diferentes tapas de diarios Argentinos y sea entendible para el público de Tokio más allá de la estética visual. Mi intención era no quedar “Lost in Translation” como la película, sino que el discurso y la semántica tuvieran comprensión. Y puedo decir que fue un gran acierto.

Tokio es una ciudad donde la tecnología parece completamente integrada al cotidiano urbano. ¿Cómo percibiste ese cruce entre tecnología, ciudad y vida diaria?
En una urbe como Tokio ese cruce es una “unidad”. Es famosa por su imagen y su sobredosis señalética, pero es una ciudad absolutamente sonora. Las estaciones de subte tienen su propia melodía que suena dentro del vagón cuando llegas a ella, los cruces en las avenidas están sonorizados de una forma si transitás de Sur a Norte y de otra forma si cruzás de Este a Oeste. Igual, hay algo de toda esa abundancia de cruces de estímulos sensoriales, casi sinestésicos, que no logran anular lo perceptivo, el aspecto fenomenológico de la contemplación, sea tanto de un templo, como de un complejo edilicio super tech en medio del centro urbano.
¿Sentís que ese lenguaje visual influyó de algún modo en tu mirada o en tu forma de pensar el espacio y la imagen?
Tengo una relación que data casi de 29 años con Japón ya que la he visitado por motivos y compromisos arquitectónicos. De hecho mi arquitecto favorito es Tadao Ando, un maestro del silencio y la austeridad, del cual creo que su equivalente sonoro es Ryuichi Sakamoto, otro de los artistas a quien más admiro.
Así que sí. Tengo una gran influencia de esa “escuela oriental” que me enseña todo el tiempo a equilibrarme entre el desborde y el minimalismo de la forma y el sentido. De la pobreza voluntaria.

¿Hay algún hallazgo que hayas tenido durante el viaje que te gustaría compartir? Pude enfocarme en lo sensorial. Sustraerme del estímulo permanente y poder vivenciar de otra forma los espacios. Experimenté cancelando sonido con auriculares sin conexión y poder ver el panorama como en un film mudo. Filmé mucho desde esa experiencia. Creo que va a influir en futuras producciones u obras.
Después de esta experiencia, seguramente volvés recargado de ideas. De cara a tu próximo show junto a Seba Landro el 20 de febrero, ¿Qué podés adelantarnos sobre esta presentación y sobre la premiere del dúo?
CLONAN es el proyecto que hoy comparto con Seba Landro. Él es músico y uno de los creadores y fundadores de Pornois a inicios de los 2000, una de las primeras bandas en realizar recitales Audiovisuales con absoluto protagonismo de concepto y contenido.
Actualmente estamos produciendo y colaborando juntos hace más de un año basándonos en una percepción crítica del tipo de momento histórico que estamos transitando. Diseñando una performance audiovisual sobre la absurda normalidad del colapso. Un país —y un mundo— que racionaliza lo irracional, que celebra la copia del símbolo (el perro, el líder, la fe, la clonación) mientras se anestesia con información y dopamina.
CLONAN es una sátira elegante: una pista de baile donde el placer y la ironía conviven con los datos, los discursos y las pantallas de la catástrofe.



